En una economía pequeña y abierta como la República Dominicana, el comportamiento del tipo de cambio está determinado por la oferta y demanda de divisas que se generan a través de la balanza de pagos. Por un lado, la cuenta corriente influye mediante los flujos asociados a exportaciones, importaciones, turismo y remesas, mientras que la cuenta financiera recoge los movimientos de capital hacia y desde el país, incluyendo inversión extranjera directa, inversión de portafolio y endeudamiento externo.

Aunque los flujos vinculados a la cuenta corriente suelen evolucionar de forma más gradual, estos pueden verse afectados por cambios en el entorno económico internacional, como episodios de mayor incertidumbre global o variaciones en las condiciones financieras. Los movimientos de capital, por su parte, tienden a reaccionar con mayor rapidez a estos factores, particularmente a las variaciones en las tasas de interés, por lo que cambios en los flujos tanto de la cuenta corriente como de la cuenta financiera terminan reflejándose en episodios de mayor volatilidad del tipo de cambio.

En este contexto, la moneda dominicana se ha caracterizado históricamente por presentar niveles relativamente bajos de volatilidad, con una depreciación gradual a lo largo del tiempo. En el período prepandemia (2010-2019), por ejemplo, la variación mensual promedio del tipo de cambio fue cercana al 0.3%. Sin embargo, en el período postpandemia esta variación aumentó a aproximadamente 1.9% mensual, reflejando un cambio en la dinámica del mercado cambiario.

La volatilidad se ha intensificado particularmente en los últimos meses, ya que durante 2025 y lo que va de 2026, la variación mensual promedio del tipo de cambio ha sido cercana a 2.9%, con episodios marcados como la apreciación de 6.9% registrada en abril de 2025 tras el denominado “Liberation Day” y la variación de 5.2% observada en febrero del presente año. Movimientos de esta magnitud no se observaban desde la crisis bancaria dominicana de 2004-2005, lo que evidencia lo inusual que ha sido el comportamiento reciente del mercado cambiario.

Este comportamiento se ha acentuado aún más en el último mes. Al analizar la variación diaria del tipo de cambio, se observa un promedio cercano al 1%, significativamente superior al promedio de 0.3% registrado durante el último año, el cual ya se caracterizaba por niveles elevados de volatilidad.

Gráfica del artículo sobre volatilidad cambiaria

Nota: La variación del periodo se calculó con la desviación estándar.

Fuente: Banco Central de la República Dominicana

Ante este comportamiento, surge naturalmente la pregunta de qué está provocando este aumento en la volatilidad del tipo de cambio. La evidencia sugiere que este fenómeno no responde a un único factor, sino a una combinación de elementos que han afectado tanto las expectativas del mercado como los flujos de divisas en la economía.

En particular, se observa un cambio importante en el comportamiento de los flujos de capital hacia el país. Mientras que entre 2010 y 2019 las salidas netas de capital promediaron alrededor de US$820 millones, en los años 2024 y 2025 esta dinámica se intensificó, registrándose salidas netas de capital de US$4,084 millones en 2024 y US$4,594 millones en 2025, este último el nivel más alto de los últimos años e incluso superior al registrado durante la pandemia en 2020 (US$4,404 millones), reflejando un entorno financiero internacional más volátil.

Esta mayor volatilidad en los flujos de capital responde, en parte, a la evolución reciente de las tasas de interés en Estados Unidos y su impacto sobre el diferencial de tasas con la República Dominicana. Durante la pandemia, la Reserva Federal mantuvo su tasa de política monetaria cerca de cero como parte de los estímulos para apoyar la recuperación económica. Sin embargo, el aumento de la inflación llevó a iniciar en 2022 un ciclo agresivo de aumentos de tasas que elevó la tasa por encima del 5%, reduciendo gradualmente el diferencial de tasas con la economía dominicana.

Posteriormente, a partir de 2023, la economía dominicana comenzó a mostrar señales de desaceleración, lo que llevó al Banco Central a iniciar un proceso de reducción de su tasa de política monetaria para estimular la actividad económica, mientras la Reserva Federal mantuvo sus tasas elevadas por más tiempo. Como resultado, el diferencial de tasas entre ambos países se redujo significativamente, pasando de un promedio cercano a 4.8% en el período prepandemia a alrededor de 2.0% en el período 2023-2025.

Gráfica del artículo sobre volatilidad cambiaria

Fuente: La Reserva Federal (FRED) y el Banco Central de la República Dominicana

Otro factor que ha contribuido a la volatilidad reciente es el aumento de la incertidumbre en el entorno económico internacional, particularmente asociado a cambios en la política comercial de Estados Unidos. En este contexto, las propuestas de políticas arancelarias más agresivas por parte de Donald Trump, incluyendo la posibilidad de aplicar aranceles generalizados a importaciones, han generado mayor cautela en los mercados financieros. Este tipo de incertidumbre suele llevar a los inversionistas a ajustar sus decisiones de inversión, lo que puede influir en los flujos de capital y contribuir a episodios de mayor volatilidad cambiaria.

Más allá de los factores que han explicado la volatilidad reciente, resulta relevante analizar qué podría ocurrir con el tipo de cambio en los próximos meses. En este sentido, es posible que el peso dominicano enfrente episodios de presión depreciatoria influenciados en parte por la evolución de la política monetaria en Estados Unidos.

Aunque la economía estadounidense ha comenzado a mostrar señales de desaceleración, con un crecimiento que pasó de 2.8% en 2024 a 2.2% en 2025 y un mercado laboral que también empieza a debilitarse, los mercados anticipan que los recortes de tasas de la Reserva Federal podrían producirse de forma más gradual de lo que se esperaba anteriormente, lo que mantendría las tasas relativamente altas.

A esto se suma el aumento reciente de la incertidumbre geopolítica, particularmente tras el inicio de las tensiones entre Estados Unidos e Irán en Medio Oriente. Este tipo de episodios suele elevar la percepción de riesgo en los mercados financieros internacionales y generar presiones sobre los precios del petróleo, lo que puede aumentar la demanda de divisas en economías importadoras de energía como la República Dominicana y contribuir a episodios adicionales de volatilidad cambiaria.

La reciente volatilidad del tipo de cambio dominicano responde a una combinación de factores externos e internos, vinculados principalmente al comportamiento de la cuenta financiera y a cambios en los flujos de capital hacia el país. Estos movimientos han estado influenciados por el aumento de la incertidumbre en el entorno económico internacional y por los cambios en el diferencial de tasas de interés con Estados Unidos. En una economía pequeña y abierta como la dominicana, este tipo de cambios en el entorno global puede transmitirse con relativa rapidez al mercado cambiario.

Ante este panorama, el principal reto en los próximos meses será navegar este entorno internacional más volátil mientras se impulsa una mayor aceleración de la actividad económica y se preserva la confianza en los fundamentos macroeconómicos del país.

Elaborado por: Francine Frías, analista de Apricus Consulting Group